martes, 3 de junio de 2014

LOS SANTOS VARONES Y LA PALABRA MÁGICA

Portada alternativa a mi reciente novela
publicada (sigo promocionándola)
No pensaba meterme en política porque embarulla las cosas y no merece la pena; pero tengo el santo derecho a decir qué pienso y lo quiero emplear.

La abdicación del Rey ha excitado, cómo no, era de esperar, las soflamas republicanas. Derecho que imagino también tienen (ellos, por otra parte, te prohíben el de querer ser monárquico —bien empezamos, tanto que hablan de libertad, si limitan tu capacidad de elección—). Ocurre que, tengo ampliamente observado, es que piden la república como si ésta fuese palabra embrujada que, al instante de pronunciada, disolviese por siempre jamás los problemas que nos acucian.

Graves problemas, por cierto. Pero ellos, ¡santos varones inmunes a la corrupción, los nepotismos y otros escándalos anejos!, no como monárquicos y bipartidistas, han conseguido persuadir(se) de que, apenas el país cambie a república, ¡se acabó el paro, la corrupción política, la violencia de cualquier tipo! Esto será Jauja ¡ipso facto!, porque la palabra mágica: república, ¡se ha mencionado!, cayendo como una benéfica capa de maná por doquier.

Pero finalmente me decanté por esta.
¿Cuál os gusta más?
Este es el quit de la cuestión: mágicamente. En su soberbia, han eliminado la necesidad real de sacrificios, de esfuerzos, de pacto, de estabilidad.

¡Fuera la Monarquía! Dinero que nos ahorramos, aducen. ¿Dinero que nos ahorramos? ¿Qué ocurre: el presidente de la república trabaja gratis, no necesita un vestuario apropiado, gozar de determinados privilegios (yates, Camp Davis, aviones privados… putas de lujo), tendrá que vivir en edificio adecuado a su cargo, dar cenas y almuerzos de Estado…? Eso ¿aparece espontáneamente? ¡Más magia!

Claro que sí: ¡el presidente de la república es el santo varón mágico del perfecto desprendimiento-a-raudales y trabaja por amor a la Humanidad!, no como las alimañas monárquicas. No necesita ni alimentarse: se sustenta de república.

El tinglado representativo, ¿no es labor del Rey? Porque luego: ¿qué hacemos con la Familia Real? Si la largan de malos modos, la causa republicana se verá como una banda de salvajes ávidos de poder en plan bolcheviques sangrientos y se tambaleará en poco tiempo. A menos, claro, que nos convenzan estalinistamente de lo bien que vivimos bajo su férula.

La tierra es el rey; sin rey, la tierra perece. Es
viejísima tradición que, no sé por qué, tiene
cierto reflejo real. Es el mito de la taumaturgia,
y en este filme queda perfectamente expresado
Habrá que mantener a la Familia Real, ¡creando otro gasto! Tendríamos, más o menos, dos Jefes de Estado, uno oficial y de quita-y-pon (cambiaría mediante elecciones —pero creo que quienes pretenden la república persiguen establecerse en el poder in saecula saeculorum a cualquier precio—), y el tradicional, de equívoca utilidad, pero al que habría que seguir manteniendo.

Siempre he hablado muy mal de los 15M y los ¡democracia ya! porque (y el tiempo me ha dado la razón) cuanto querían era el coche oficial. Quejarse, lo hacían de puta madre magistral; con más o menos razones. Pero dar soluciones, que era lo que les pedían, ninguna coherente.

Todo lo resolvían transformando el país en una república. Como si quitar al Rey fuera a resolver la educación, sanidad, desempleo, delincuencia… mágicamente. Por fortuna, la gente vio qué becerro de oro hojalatero eran, y les han mandado a la cuneta. Ha quedado otra víbora, que afirman su poderío procede de lo faccioso de su mensaje.

Ahí están: candidatos a presidentes de república entre
el rojerío más infrarrojo; los que más ejemplo deberían dar,
atiborrándose como señoritos de derechas de lo más canalla.
Un rey es educado para (en teoría) no dar estos escándalos.
¿Imagináis estos señores de presidentes de la república,
metiendo sin control las manos en el erario, y mandando
fusilar a quien les denunciara, tildándolos de fachas además?
Debemos exigir, y esperar, rectitud del Rey. Pero ¿no de estos
sujetos? ¿Se les perdona por ser republicanos? ¿Qué vara
de medir estamos empleando?
Aducen que el presidente de la república saldría de las urnas; al Rey, lo han impuesto. ADOLPH HITLER no llegó al poder calibre en mano: sino por la vía democrática.

Finalmente: recordemos qué caos era la anterior república, que derivó en la horrorosa Guerra Civil. Pero, al perecer, los santos varones incorruptibles que respiran república lo han olvidado. Será que, de tanto invocar al dios de la Acracia República, se disiparon todas sus nociones de Historia.

Y el pueblo que olvida su pasado está condenado a repetirlo…

Vuestro Scriptor.